Hicimos las maletas y nos escapamos un fin de semana a Berlín. La capital alemana nos dejó sorprendidos por la diferencia entre la parte que fue comunista y la capitalista. Todo lo que oigas acerca de la efectividad y eficiencia alemana es más que cierto. 

Qué ver en Berlín

La ciudad más joven de Europa nos dejó dos impresiones: leimos que la ciudad es nueves veces mayor que París, pero la parte turística es perfectamente accesible en un espacio reducido. ¡Y mucho mejor si vas con bici!

Está perfectamente equipada para circular sobre dos ruedas y el respeto de los conductores es máximo. Todo son ventajas para alquilar una bici y a buen precio (no te saldrá a más de 10€ por día). Nosotros cogimos un apartamento en la zona de Shönhauser Allee y las alquilamos en esta cafetería por 10€ aunque a partir de marzo y hasta noviembre hay otro local más rentable en la misma zona, llamado Lila por 8€.

Hay una lista de paradas obligadas para empaparte de ellas y su historia:

  • Puerta de Brandemburgo.
  • Columna de la Victoria.
  • EastSide Gallery.
  • El Reichstag (y su entrada gratuita a la cúpula en este enlce seleccionando ‘visit to the dome’).
  • AlexanderPlatz, su reloj y la torre de la RTV alemana.
  • CheckPoint Charlie.
  • GermanderPlatz
  • BebelPlatz (y su genial memorial a la quema de libros de 1933 ubicado bajo tierra).
Parte del muro en la Eastside Gallery

Pinchando este enlace puedes ver una ruta en bici muy fácil en la que puedes pasar por la gran mayoría de estos puntos. Nosotros la hicimos y en un día vimos prácticamente todos los espacios más conocidos de la ciudad.

Pero sobre todo, si queréis un buen tour y como ya os hemos contado muchas veces, confiad en Sandemans. Nuestro guía fue Tomás y ha sido el que más nos ha gustado de los muchos que hemos hecho por toda Europa.

El transporte público en Berlín

La ciudad tiene varios sistemas de transporte público: el metro, la línea de autobús, un tranvía, otro semisubterráneo… Este funcionamiento puede ser algo lioso para el turista que solo va a pasar unos días en la capital. Si a esto le sumas que no hay tornos para acceder, nuestra cabeza española se encuentra completamente perdida. Solo debes saber tres cosas:

  1. Comprad siempre el billete: hay revisores que van de paisano y si te pillan sin billete o con un billete que no está “picado” la multa es de 60€. Da igual que seas turista, que no lo supieras… No hay miramientos.
  2. No os fijéis en los colores de las lineas: en Berlín los colores de las líneas en el mapa solo sirven para decorarlos. Cuando estéis en la estación debéis prestar atención al nombre de la línea (S9, U3…).
  3. Solo debeis picar el ticket del metro cuando lo compréis. ¡Una vez y nada más!: con este tema hay algo de lío porque hay quien lo pica cuando entra y sale del metro o cada vez que va a subirse. Es mucho más simple: todo el transporte público de Berlín está unificado. Es decir, con un solo ticket puedes subirte en el bus o en el metro indistintamente. La mejor opción para el turista es comprar el ticket del día, por unos 7€ puedes hacer tantos viajes como quieras desde el momento que compres el billete hasta las 03:00 del día siguiente. Un ejemplo práctico: Sales de tu hotel, te acercas a la estación de metro más cercana, compras el billete del día, lo picas en cualquiera de las máquinas que están al lado de las expendedoras de billetes y te lo guardas en el bolsillo hasta el día siguiente. Puedes subirte tantas veces como quieras en el medio que quieras. Si llega un revisor, tan solo se lo muestras y listo.
Una de las cuatro torres del Reichstag

Comer en Berlín

Y vamos con lo que realmente nos gusta. Berlín no es una ciudad excesivamente cara en general y tampoco lo es para comer. Hay que contextualizar esta frase en el marco de que hablamos de la capital de unos de los países más importantes de Europa.

Berlín es mucho más que las salchichas o ‘wurst’ como ellos las llaman. Hay museos dedicados a este genial alimento que tanto nos gusta pero personalmente, esperábamos que fuera algo mucho más exagerado y que en el centro pudiésemos encontrar prácticamente en cada esquina un puesto de salchichas como especialidad.

Hay que saber, tal y como nos comentaron más de una vez, que es siempre mejor pedir salchichas en uno de los puestos de la calle en vez de hacerlo en restaurantes, ya que el sabor siempre va a ser mejor y el precio menor.

  • Nosotros nos decidimos por probar la currywurst en Witty’s, una cadena que está por toda la ciudad y que es famosa por preparar una de las más deliciosas salchichas con curry y ketchup. Por 3,5o€ puedes comer una salchicha con o sin piel (lo tradicional en Alemania es tomarla sin) con tanto curry como quieras y bañada en ketchup. Quizá eso fue lo que menos nos gustó, que como podéis ver en la foto hay prácticamente más ketchup que salchicha, pero cuando llevas horas andando una parada así es siempre agradecida.

Pero como os decimos, la gastronomía alemana y por lo tanto berlinesa va más allá de las salchichas y en Ständige Vertretung nos dejamos querer por el codillo y la buena cerveza. Es un sitio acogedor en pleno centro que te garantiza por un precio razonable buena cocina nacional. La carta está traducida y el personal habla castellano así que no tendréis problema si queréis probar qué se come en Alemania.

  • Así que tras horas pedaleando nos tiramos a por el codillo cocido, acompañado por patatas salteadas, chucrut (col aliñada con un sabor agrio) y una mostaza deliciosa. El codillo estaba jugosísimo y los acompañantes, especialmente las patatas estaban espectaculares. Probamos una de las mejores mostazas de nuestra vida y compartimos un plato generoso entre dos que nos recargó las pilas. Súper recomendable.

 

    Para ayudar al codillo a bajar brindamos con una cerveza de la casa, la Gaffel kölsch, originaria de Colonia y con un sabor amargo y refrescante que nos cautivó a cada sorbo. Como curiosidad, la cuenta de cervezas de este local está marcada en el posa vasos. Por cada vez que pidas otra cerveza, el camarero hará una marca en el posa vasos para que no haya dudas en la cuenta.

Y es que lo de la cerveza en Alemania es sencillamente insuperable. En cualquier supermercado puedes encontrar botellines de medio litro de decenas de marcas, cada una de ellas con distintos tipos de cerveza y a un precio de 1€ la más cara. Cerveceros, esta es vuestra ciudad.

  • Por último quisimos probar una de las especialidades alemanas, los bretzels, una especie de pan horneado con esta peculiar forma y de sabor ligeramente salado. El nuestro además, llevaba queso. Un tentempié perfecto para ir dándole pellizcos cuando el hambre aprieta durante la visita a la ciudad.

Nos despedimos de la capital alemana con el recuerdo de una ciudad en continuo cambio y con la seguridad de que volveremos.

 

 

 

 

 

 

Un comentario en “Berlín: más allá de las salchichas”

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