Jugosas hamburguesas, grandes y sabrosos perritos, bocadillos crujientes y contundentes… Jamie Oliver hace un homenaje a la comida rápida en una de sus casas en Londres con su firma de calidad.

Salimos del metro en Piccadilly Circus estirando nuestros cuellos para alcanzar con la vista el Jamie Oliver’s Diner. Tras una larga caminata por el inmenso centro de la capital inglesa la comida del chef británico más polémico en España se nos hacía una parada inmejorable para repostar. Unos metros más allá y casi escondido por una galería comercial (hay que subir una escaleras para llegar) llegábamos al restaurante.

Con un estilo entre surrealista y de la década de los 50, los dinosaurios toman protagonismo en el salón principal. Si tenemos que compararlo con nuestra visita al Jamie’s Italian en Liverpool, el de la capital del Mersey sale ganando tanto por estética como por sabor. Obviamente la originalidad y la capacidad de sorpresa de la cocina italiana es mayor que en un restauranto de fast food, pero el Diner se veía algo desgastado.

Un entrante y un plato para cada uno era todo lo que esperábamos, así que fuimos a por:

  • Baby back ribs: costillas con salsa de barbacoa, cebollino y chili. Fue el entrante. La carne se  deshacía en tu boca mientras la mordías. Se despegaba del hueso con muchísima facilidad y la salsa… Oh, la salsa. Sentimos vergüenza por dejar los huesos y el plato tan limpios.
  • Jamie’s insanitiy burger: Hamburguesa de ternera, con bacon crujiente, salsa bourbon, queso sparkenhoe (similar al cheddar) y pepinillos. Tan buena como la que comimos en el Jamie’s Italian pero tan distinta al mismo tiempo. Una hamburguesa a la altura de lo que te esperas en un restaurante así. Chapeau. 
  • Recomendación del día: No estaba en la carta pero no me pude resistir a un bocadillo con lechuga, queso fundido, tomate, mayonesa, salsa secreta y un delicioso pepperoni. Pan crujiente y los ingredientes combinaban a la perfección. Si vais y os recomiendan algo, molestaos en oírles.

Es realmente complicado fallar con una carta tan amplia y apetitosa, así que atreveos a probar. Desde luego que llenamos el estómago y pudimos seguir por unas horas más en las calles de Londres visitando cada rincón.

Sobre la bebida, como siempre en Inglaterra, nuestro truco es el ‘tap water’: una jarra de agua del grifo que es gratuita y generosa. Seguro que ya habéis leído que van a empezar a utilizarlo en Andalucía. Tranquilos, que en Inglaterra es de lo más habitual y en muchos sitios te la sirven sin que la pidas.

  • Lo mejor: Es fast food, sí, pero mucho mejor que en cualquier sitio “anónimo”.
  • Lo peor: aunque es original no me convenció la decoración y la limpieza y el aspecto del salón parecían demasiado usados. Sobre el precio, algo caro para ser fast food, pero pagas también por el nombre del dueño.
  • Recomendación: siendo la casa de la comida rápida de Jamie Oliver, no te vayas sin probar una hamburguesa.
  • El precio: 15 £ por persona (contando la propina obligatoria en Reino Unido).
  • Nota: 8.
  • Localización: 23A SHAFTESBURY AVENUE, LONDON, W1D 7EF

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