Un día dijo El Pimpi

le dijo al sol:

tú que sabes de estar solo

y conoces a tanta gente

envíame a una amante

que me acompañe,

y que si no me ama,

al menos me aguante.

El astro brilló en su respuesta:

Pimpi no desesperes,

si llevar la soledad con estilo

lleva implícito un ole.

Anda, tómate algo mientras esperas

que te mando a mi hija

La Sole.

Así reza la puerta de entrada a la Sole del Pimpi, un clásico malagueño de renombre y con un exquisito gusto en su decoración. Allí nos encaminamos para disfrutar de una cena con vistas privilegiadas para disfrutar de una variedad de sushi al que hacía tiempo le habíamos echado el ojo.

Enfilamos su elegante escalera teniendo casi decidido lo que íbamos a pedir porque ya habíamos visto la carta de la Sole del Pimpi en su web.

Para empezar a hacer boca nos decidimos por un maki Akami y otro Salmón montés.

El maki Akami (rollo de aguacate, cubierto de atún, foie caramelizado y puré de trufa negra) es uno de esos motivos por los que decidimos empezar el blog. La sensación de determinados sabores en el paladar puede producirte sensaciones que no puedes a alcanzar de otra forma.

Cuando comenzamos a probar la bandeja de sushi se hizo el silencio en la conversación y simplemente con los ojos, nos dijimos que lo que estábamos probando era uno de esos momentos en los que no quieres pronunciar una sola palabra, para disfrutar de toda la intensidad del sabor.

bandeja de sushi en la Sole del Pimpi

No creáis que la situación cambió con el Salmón montés (rollo de aguacate cubierto de salmón, queso de cabra, mango y curri rojo). Un sabor memorable y muy agradecido en boca. Fue difícil resistir a la tentación de rebañar los restos que manchaban el plato pero que eran la esencia de esos sabores.

Con el listón tan alto era difícil mantener el nivel y nos inclinamos por un clásico: huevos rotos con chanquetes y pimientos asados.

huevos rotos con chanquetes y pimientos asados

Chanquetes frescos y con un sabor a Málaga incuestionable.

El broche lo pusimos con el postre: tarta de queso viejo con helado de aguacate. Fue seguramente lo que menos nos gustó, pero ello no quiere decir que no estuviera a la altura. La mermelada que bañaba el postre era excelente y envolvía notablemente todos los sabores.

Tarta de queso viejo con helado de aguacate

Lo mejor: que es un lugar perfecto para descubrir las arepas.

Lo peor: pedimos demasiado para cenar.

El precio: 10-15 euros por persona.

Recomendación: id a tiro hecho y pedid algunas de las arepas más clásicas y no algunas tan elaboradas como las nuestras.

Nota: 7,5

Teléfono: –

Localización: Calle Marín García, 6

Sushi en la Sole del Pimpi

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