Hay una canción del grupo andaluz Siempre así titulada “Para volver a volver”. Aunque el significado de la canción es bastante triste, su título nos viene al pelo para poder definir cómo ha sido nuestra primera salida a un restaurante tras el confinamiento.

No lo negamos, nos ha costado mucho esfuerzo pensar en salir a comer a la calle. Estamos muy acostumbrados a salir cada semana para descubrir nuevos sitios pero la alarma generada con el COVID-19 nos ha hecho estar temerosos.

Cuando finalmente nos decidimos a hacerlo, empezamos a pensar qué era lo que realmente nos apetecía. Con qué íbamos a saciar nuestras ganas de volver a la calle después de más de dos meses sin pisar un restaurante.

El Restaurante Gabi es justo lo que buscábamos

Así que tras pararnos a pensar qué es lo que más habíamos echado de menos se fueron cayendo los restaurantes con pretensiones, la fast food, las elaboraciones de platos que requieren una comprensión previa para entender por qué el chef elige esos ingredientes.

No nos malinterpretéis. No estamos desmereciendo la labor de una siempre rica y deliciosa gastronomía de Málaga, sino que en la búsqueda de lo que nos apetecía, fuimos quitando capas como si de una cebolla se tratase, hasta quedarnos con la esencia. El punto de partida de lo que queremos y buscamos cada vez que salimos a comer fuera: Calidad, sabor y comodidad. Y eso es lo que encontramos en el restaurante Gabi.

Restaurante Gabi en el Palo

Después de todo, lo único que queríamos era sentarnos en un chiringuito, tomar unos espetos, una ensalada de tomate y una rosada a la plancha con su guarnición de patatas y cebolla.

Todo regado con un par de cañas con las que brindar y unas vistas al mar en la hora violeta que enorgullece a cualquier malagueño.

Ya está, eso es todo lo que buscábamos. Porque volver a casa con el olor de las brasas en la ropa y a sardinas en las manos debería ser patrimonio de la humanidad.

Volver a casa con el olor de las brasas en la ropa y a sardinas en las manos debería ser patrimonio de la humanidad. Clic para tuitear

A fin de cuentas

  • Lo mejor: volver. Las sardinas. El olor. El ambiente.
  • Lo menos bueno: el Gabi es un sitio donde siempre es mejor reservar.
  • Recomendación: las mejores sardinas de Málaga.
  • Precio: 10 euros por persona
  • Teléfono: 952 29 71 51
  • Dirección: Calle Quitapenas, 73, 29017 Málaga

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